El valor de tu empresa es el que puedes demostrar
El modelo de informe de valoración con el que se defiende un precio frente a un comprador profesional.
Un recurso gratuito de Apliqa Consultoría Estratégica.
El rango de equity recomendado es la consecuencia de una cadena de hipótesis, ajustes y comparables que solo valen si están perfectamente expuestos. Cuando una pieza falla o se presenta de forma confusa, el comprador no rebaja la oferta porque la empresa valga menos: la rebaja porque no puede verificar lo que vale. Este modelo te enseña a no dejar ni un euro sin justificar.
Lo que encontrarás:
- La estructura completa de un informe que un comprador no puede descontar: del resumen ejecutivo al rango de negociación.
- Como documentar los ajustes al EBITDA para que cuenten, en lugar de desaparecer en la mesa.
- El análisis de working capital y ciclo de caja que convierte un riesgo en un driver de valor.
- El puente del Enterprise Value al Equity Value, DCF y múltiplos comparables, trazados sin ambiguedad.
- El mapping del universo de compradores que mantiene viva la competencia entre ofertas.
Empresas líderes ya han confiado en nosotros
Por qué dos empresas idénticas se venden a precios distintos
La mayoría de las operaciones que se cierran por debajo de su potencial no fallan por el negocio. Fallan por el documento que lo presenta. Un comprador profesional no acepta una cifra a ciegas: la analiza, la cuestiona y descuenta todo lo que no encuentra justificado con rigor. No porque la empresa valga menos, sino porque no puede verificar lo que vale. El informe de valoración no es el envoltorio de la cifra. Es lo que decide si llegas a cobrarla.
- El descuento por información: los ajustes al EBITDA que no están documentados con contratos, facturas o tasaciones, simplemente desaparecen. Lo que no se justifica, no se paga. En una operación media del sector, esa fuga se mide en cientos de miles de euros de equity.
- El descuento por incertidumbre: un plan de negocio sin hipótesis explícitas obliga al comprador a fabricar las suyas, siempre más conservadoras. Sin un puente claro de pasado a futuro, el crecimiento esperado no se paga: se descuenta por completo.
- La pérdida de competencia: sin un mapping serio del universo de compradores, la operación se convierte en una conversación bilateral. Y ahí pierdes tu mayor palanca: que varios pujen al alza por la misma compañía.
Qué descubrirás en esta guía
- Del EBITDA reportado al normalizado, con evidencia. Vehículos personales, alquileres a partes vinculadas, partidas no recurrentes, regularizaciones de stock. El ajuste no es difícil de calcular: lo difícil es presentarlo de forma que el comprador lo acepte en lugar de eliminarlo.
- Working capital y ciclo de conversión de caja. DSO, DPO y DIO son las métricas donde un comprador con foco operativo identifica tanto el riesgo como la oportunidad. Bien presentadas, convierten un riesgo aparente en un driver de creación de valor post-closing.
- DCF y múltiplos comparables, trazados sin ambigüedad. WACC, tasa de crecimiento perpetuo, transacciones y cotizadas del sector, puente del Enterprise Value al Equity Value. Tres metodologías cruzadas que se validan entre sí y eliminan el margen para la interpretación arbitraria.
- Riesgos y drivers, declarados antes de la due diligence. Dependencia del propietario, concentración geográfica, partes vinculadas. Lo que no aparece en el informe aparece después como sorpresa, y las sorpresas en due diligence siempre se renegocian a la baja. Declararlos no resta valor: transmite credibilidad y sostiene el precio cuando el comprador empieza a apretar.
Llegar preparado no es opcional. Es la mejor inversión marginal antes de salir al mercado
Un informe defendible no se construye cuando ya hay un comprador enfrente. La empresa que se prepara con uno o dos años de margen anticipa los descuentos y los neutraliza con evidencia. La que llega tarde, negocia con el guion del comprador.
¿Estás preparando una operación corporativa, una entrada de socio o un relevo generacional?